Capítulo 66.
Regresamos a casa poco antes de la media noche, después de habernos despedido de todos en el festival, y que el tío de Iván amablemente accediera a traernos a la cabaña.
—¿Estas bien? —me preguntó él, notando mi evidente seriedad.
Debido a que habíamos estado tan rodeados de gente, no pude hablar a solas con Iván, teniendo que aguantar mi enojo hasta ahora, que estaba a punto de estallar de la ira.
—¿Tu qué crees? —le pregunto molesta, quitándome el pesado abrigo de invierno que tenía puesto.
—