Capítulo 65.
Mis nervios se ponen a flor de piel, mientras veo a lo lejos la luz de la fogata, siguiendo de forma temblorosa a Iván dentro del bosque.
—¿No estamos yendo demasiado al interior? —pregunto evidentemente nerviosa.
—Tranquila, estás conmigo, no debes temer. Además, no creo que quieras que los demás vean tu bonito pantalón que no cierra —me molesta Iván.
—Eres un tonto —me quejo molesta.
Estamos entrando bastante profundo entre los árboles, lo cual en si no es un problema, pero si me hace senti