Capítulo 89.
Nunca imaginé el alivio que podría llegar a sentir al regresar a la mansión Coscov. Cuando entré por sus grandes y antiguas puertas, pude sentir como si volviera a respirar, sintiéndome a salvo aquí en casa.
—Vamos arriba, tiene que tomar un baño y descansar —me recordó Iván.
Fuimos directamente al cuarto de Natasha, donde con una nueva muda de ropa y después de comer, pusimos a nuestra niña en su cuna, bajo el cuidado de una de las empleadas de la mansión, quien desde ahora iba a tener la func