Capítulo 75

Abrazar a mi hija, besarla, estrujarla entre mis brazos quedaba tan corto porque sentía que no era suficiente.

Está más grande, y gatea hasta el punto que está a días de pararse en dos patitas. Mi niña hermosa, definitivamente es hermosa y se parece a mí. Bastante.

- ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? – pregunto de repente, ellos se observan unos a otros evadiendo mi pregunta. – Pregunto en serio.

- C
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