Mundo ficciónIniciar sesiónCuando salimos de la catedral, la prensa no se hizo esperar; no obstante, no tenía acceso a nosotros ya que la ceremonia se realizó a una cuadra del mejor salón de eventos, pedido de Dalbert.
Subimos a la limosina, tomados de la mano y cuando llegamos al lugar, la mandíbula casi se desencaja de mi rostro. Si la iglesia ya se veía elegante, este salón era mucho lujo para mis ojos y eso que solo era la entrada.Caminamos como la pareja del a






