Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesperté al día siguiente, por algunos ruidos y encontré a Dalbert sentado a un lado en el sofá perdido en sus pensamientos.
Cuando se dio cuenta de que me encontraba despierta, de un salto llegó a mí y me abrazó. Estaba raro, su rostro no era ni de felicidad y mucho menos desprendía esa aura intimidante. Esta vez llevaba un rostro de preocupación.- ¿Está todo bien, cariño? – pregunto, lo con






