Capítulo 32

Desperté al día siguiente, por algunos ruidos y encontré a Dalbert sentado a un lado en el sofá perdido en sus pensamientos.

Cuando se dio cuenta de que me encontraba despierta, de un salto llegó a mí y me abrazó. Estaba raro, su rostro no era ni de felicidad y mucho menos desprendía esa aura intimidante. Esta vez llevaba un rostro de preocupación.

- ¿Está todo bien, cariño? – pregunto, lo con
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