SERA
Para cuando llegué al ático, todo mi cuerpo ya se comportaba como si supiera exactamente lo que venía.
Esa era la parte humillante. No era miedo ni nervios.
El hecho de que, en algún punto entre las fotos de Rodriguez, el mensaje de Luca y la mentira que me repetía a mí misma de que *esto no significaba nada*, mi cuerpo había empezado a esperarlo como si tuviera un reloj interno. Podía sentir literalmente cómo se me mojaba el coño solo con pensar en él.
El ascenso en el elevador se me hizo