—Ash nunca había traído una chica a la casa —murmuró él.
Enseguida ella se tensó por el inesperado cambio en la conversación..
—Quizás se deba a que yo soy la madre de su hijo, es la única diferencia.
—No es por ello, lo puedo jurar.
Aquello había sonado como si Nicholas conociera un secreto que ella desconocía.
—No entiendo.
Él se encogió en hombros restándole importancia mientras se deslizaba con suma elegancia masculina por toda la cocina como dueño y señor que al parecer era.
—A mi hijo le