VERÓNICA
¡Ese era el hombre más jodidamente hermoso que he visto alguna vez!
A pesar de estar sentado parecía increíblemente alto, uno de sus brazos musculosos estaba apoyando sobre la mesa mientras que el otro sostenía el tenedor como si este fuera a escapar de sus dedos, su pelo era un poco largo y estaba levemente enmarañado alrededor de su hermosa y masculina cara como si hubiera pasado sus manos muchas veces por este, pude darme cuenta que él era salvaje y que la atracción que sentí por él