—De mi parte nunca Julián. Para mí el divorcio no es una opción, pero tu madre puede estar contemplándolo, esperemos que no. —Los labios de mi hijo temblaron.
—¿No vamos a verte?
—¡Claro que sí!, pero no en la casa, hablaré con Jenaro y pasemos una hora en el apartamento entre semanas y supongo que los fines de semana estarán conmigo. —Se contenía para no llorar.
—¿Necesitas que esté pendiente de Samuel y de mamá, como el hombre de la casa?
Afirmé. Se lanzó a mis brazos, le di un beso en el cac