Después de ver el recibimiento de mi amigo Vladímir y verlo feliz con su familia, mi corazón se regocijó, tantas conversaciones en las que especulábamos sobre el modo en que nos recibirían nuestras familias. Al menos su esposa e hija lo recibieron con los brazos abiertos, eso me llenó de alegría.
No sé si yo cuente con la misma suerte. Un hombre tan viejo como yo… estás jodido Aurelio, caíste como pendejo. Miré la escena de familia feliz de nuevo y su hija era su vivo retrato, rubia como su pad