Seguía en la línea telefónica, esperaba mi reacción ante su comentario y las palabras de mi madre, debo aprender a bajar la cabeza.
—No creo necesario respecto a mí, aumentar más sesiones, pero ya eres mi doctor de la cabeza, ayer hice una petición y supongo que tu ofrecimiento es una respuesta a mi solicitud. Le diré a Teresa que te llame para agendar los días. Y gracias por venir lo más pronto posible.
—Me alegra escucharte en una buena disposición César, nos vemos en unas horas.
Benjamín lle