El hombre me miraba esperanzado.
—He hablado con la señora Amelia, me comentó que recuperaron las tierras, no están como antes, pero han ido pagando los compromisos, también recuperaron algunas propiedades.
—¿Qué? —Le comenzaron a temblar las manos—. Mi esposa siempre ha sido una ama de casa, ella no...
—Resultó ser muy buena administradora. —El señor se tapó la cara y comenzó a llorar—. Aún conserva su insignia matrimonial. —El hombre me miró.
—Han pasado tres años, los dejé arruinados con mil