—Hay mujeres aquí, controlen la manera de hablar. —Los regañó Regina, los cuatro hombres sonrieron.
—Ya extrañaba los regaños de una mujer.
—Ella los regañará y yo mañana los pondré a organizar esta pocilga. —dije.
—¿Qué vamos a arreglar si no hay muebles?
—Mañana se darán cuenta de que si se puede mejorar el tema. Ahora estoy agotada, quiero acostarme.
Cuando pasaron por los platos nos tiraron unas sábanas y nos dieron agua. Los organicé para que se lavaran el rostro, los dientes y las axilas.