Me senté a desayunar con ellos.
—Carmen, recuerda el horario de la medicina de Julián, y debe estar arreglado a tiempo, hoy tiene cita con Alex, ya sabes la hora de la cita.
La nana, afirmó. Me ha ignorado, cumple con su papel de esposa, pero no me ha regalado esas bellas miradas que me daba cada mañana, cuando me pedía atención. Ahora que deseo corresponderle no lo hace.
El refrán era cierto, nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y esos ojos grises me supieron ignorar, los papeles se