Ha pasado una semana desde que Samantha se había convertido en la prisionera del Duque Elyan Reinhart, al menos agradece que no ha vuelto a tener un sueño como ese desde esa única vez.
Para su suerte, el duque no la ha ido visitar muy a menudo y si lo hacía solo era por un breve momento, ella se sorprendió que durante esas veces el no le haya dicho algo insultante e hiriente a diferencia de ella, que siempre le decía tonto, engreído, egocéntrico. Samantha no era ciega, siempre observada el semb