La noche avanzaba rápidamente mientras Alyssa caminaba por las calles de la ciudad. Utilizando su hechizo de camuflaje, logró pasar desapercibida ante la seguridad de la entrada del reino de Elyan. Sabía que debía tener cuidado y actuar con cautela, ya que su vida corría peligro si la descubrían.
Finalmente, llegó a la plaza acordada donde Axel la estaba esperando. Él la saludó con una sonrisa y se dirigió a ella.
―¿Todo bien, Alyssa? ¿Pudiste ingresar sin problemas? ―preguntó con preocupación.