El corazón de Esteban estaba aprisionado como si una mano invisible lo apretara, ni siquiera podía respirar.
Se agarraba el pecho sin entender por qué se sentía tan triste.
—Así que, ¿has recordado algo del pasado? — Antonio miraba fijamente a Esteban, que tenía una expresión desagradable, agarrando con fuerza la bata de enfermo en su pecho, sintiéndose algo reconfortado al recordar todo lo que Esteban había hecho por Isabella en los últimos dos años, como si finalmente se hubiera hecho justicia