Esteban escuchó el nombre de Ángela y se volteó para mirar a Xavier.
Solo entonces se dio cuenta de que la presencia de Isabella aquí se debía a una amenaza.
—¿La droga? — La voz de Isabella era tan tranquila que parecía indiferente. —¿No era el propósito de mi visita hoy ponerle algo en la bebida? Ya he servido el vino.
Un silencio sepulcral llenó la habitación.
La gente que estaba disfrutando del espectáculo quedó en completo silencio de manera inusual.
Xavier pensó que Esteban le había contad