Mundo de ficçãoIniciar sessãoAidan no le prestaba atención al café humeante delante de él que decía bébeme por todas partes. Su mirada estaba centrada al frente, con los brazos cruzados, en la mujer que con una sonrisa engullía un pedazo de pastel demasiado azucarado para su gusto. Ambos se encontraban sentados en la cafetería de la esquina, lejos de cualquier oído resbaladizo que pudiera difamar su conversaci&oacut







