Madisson
Unas horas después…
—Me lo he pasado muy bien —murmuro cuando José me deja en la puerta de la casa de Víctor.
Es de noche, él día ha sido inmejorable y sobre todo entre los dos ha comenzado a surgir una complicidad que no puedo explicar.
—Yo también me he divertido y creo que Lucía también —comenta pasándole la mano por la espalda. Mi hija tiene la cabecita acostada en el hombro de José, y aunque está despierta parece gustarle estar así.
—¿Nos vemos el viernes? —susurro.
—D