Y mientras Lu, gozaba de esos momentos de felicidad que bien merecidos se los tenía, en Ecuador: Emiliano y Max., pusieron en marcha su arriesgado plan.
Ambos vestidos de civiles, como si fueran dos sujetos comunes y corrientes, llegaron a aquel burdel en donde había estado días antes Luciana.
Ambos entraron y de inmediato fueron interceptados por un par de damas de la noche, había demasiado humo rojo en el ambiente, en la pista otras chicas bailaban el tubo, captando la atención de los cabal