Capítulo 88: Un hermoso reencuentro.
Al día siguiente Miguel salió desde temprano de la hacienda, a cumplir una misión importante, hablar con la mamá de Lu, claro que fue bien escoltado, estaba consciente que probablemente los hombres de Albeiro vigilaban a la señora, y tenía que ponerla a buen recaudo.
Su canción favorita sonaba en el reproductor de música.
—En Saturno viven los hijos que nunca tuvimos…—tarareó pensando en cómo su vida había cambiado en esos cortos meses: había recuperado la memoria, era padre de dos maravillos