Capítulo 84: Fruto prohibido.
Esmeralda empezó a llorar.
—Yo no he estado con nadie más, solo con usted, no sé cómo pasó —sollozó—, se supone que se cuidó, que lo hicimos con protección.
—Por supuesto, yo me cuidé. —La miró con atención. —¿Estás segura de que es mío? —cuestionó—, pudiste haber estado con alguien más.
Esmeralda lo abofeteó.
—¿Cómo se atreve? —indagó sollozando, fingiendo sentirse ofendida, pero todo era un plan siniestro de Albeiro—, no debí buscarlo, vine porque mi mamá me echó de la casa, pero ya ve