Capítulo 58: Ojalá lleguemos a tiempo.
Majo sintió un cálido estremecimiento, su estómago se encogió.
«Quítame los malos pensamientos» imploró a la virgen.
—Claro —contestó, pero se le notaba tensa, casi no podía caminar con soltura, las escenas eróticas de su sueño aparecían a cada instante y su ropa interior se humedeció, pero no era la única, de nuevo Salvador al sentir la cercanía de ella, sintió como su miembro se hinchaba, le pareció verla desnuda como en sus sueños, y percibió mucho calor. —¿Qué ocurre? —preguntó y notó com