El deseo de Emiliano provocó que Luciana palideciera por completo, la piel se le erizó, era demasiado, pero quién era ella para negarle ese derecho, luego de todo lo que había hecho por ella.
—¿Un bebé? —cuestionó, con voz temblorosa—, pero apenas podemos sobrevivir con dos.
—Pero ahora gano el triple de mis anteriores trabajos, me va muy bien en la empresa, podríamos intentarlo —susurró, y su lengua empezó a recorrer el cuello de Luciana, ella apretó los labios, a su mente se vino el recuer