Capítulo 106: Pelear por nuestras vidas.
Luciana abrió sus ojos aturdida, miró a su alrededor, estaba en un oscuro cuarto, pero no sabía en qué lugar, percibió un movimiento inusual, y muchos pasos encima.
—¿Un barco? —susurró.
—Así es querida. —Aquella tétrica voz le erizó la piel, el infeliz de Albeiro encendió las luces y se presentó ante ella.
Luciana sintió que la piel se le erizó, se quedó estática como una fría estatua.
—Hasta que nos volvemos a encontrar mi querida Lu —musitó y la observó con aquella mirada sombría.
Lucia