Amarte es mi condena: Cap.7. ¡Te volveré a besar!
Majo se sobresaltó cuando en horas de la noche alguien tocó a la puerta de su alcoba.
—¿Quién? —preguntó.
—Salvador —respondió él con esa voz varonil que lo caracterizaba.
—Pasa —respondió ella.
—Debes prepararte para la fiesta, te traje un vestido para la ocasión. —Lo colocó sobre la cama.
Majo contempló la prenda, era una túnica, confeccionada en tela de algodón, los bordados eran hechos a mano, también Salvador puso encima un collar elaborado con cuentas, aretes y pulseras.
—¡Qué hermo