Amarte es mi condena. Cap. 60: ¡Ojo por ojo!
Salvador estaba por refutar cuando una noticia nada agradable interrumpió lo que iba a decirle a Majo.
—Entonces estos días María Joaquina debe quedarse con nosotros, el novio no puede ver a la novia —advirtió la señora Duque.
Salvador separó los labios, frunció el ceño, observó a Majo con seriedad.
—¿No te vas a quedar? ¿Cierto?
Majo soltó un bufido, puso los ojos en blanco.
—Por supuesto que me quedaré, es una tradición familiar, así que, espero te portes bien estos días. —Ladeó los labios