Amarte es mi condena. Cap. 59: Tú eres de mi propiedad.
—Porque he estado muy ocupada cariño, pero ya estoy aquí. —Le acarició la mejilla—, te extrañé mucho, además hay alguien que desea conocerte.
—¿Quién? —preguntó la pequeña, alzó una de sus cejas.
—Yo —dijo Salvador—, mucho gusto Marypaz.
La pequeña enfocó sus enormes y vivaces ojos en el abogado, se quedó mirándolo por largo tiempo.
—Yo te conozco. —Rascó su frente—, ya nos has visitado antes, cuando estábamos en Ecuador.
—Así es, pero no había tenido la oportunidad de hablar contigo, me d