Amarte es mi condena. Cap. 61: Nuestra manera de amar.
Majo escuchaba por su móvil los reclamos de Salvador con respecto a sus puros.
—Pues es muy fácil, o sigues fumando, o no nos casamos —respondió—, no me quiero quedar viuda joven, odio el olor a ese tabaco, además te estoy cuidando.
—Pero Majo, no me puedes amenazar con eso, no es justo.
—Lo es, yo quiero que nuestro bebé tenga a su padre al lado y no una fotografía como recuerdo, así que o dejas de fumar o te olvidas de nosotros.
—Es que no se puede contigo, eres muy drástica —rebatió, se