Amarte es mi condena: Cap. 5: Despistando al enemigo.
Un gran revuelo se armó en la hacienda con la desaparición de Majo, y las huellas de aquellos neumáticos.
—No comprendo en qué momento nuestros hijos se metieron en tanto peligro —comentó el señor Duque, caminando de un lado a otro.
—No logro entender qué es lo que está ocurriendo, el secuestro de Sebastián me tiene muy intrigada, y angustiada —comunicó María Paz, dejó caer su cuerpo en uno de los sillones.
A Joaquin se le partió el corazón al mirar el rostro de su esposa lleno de desconsuelo,