Amarte es mi condena. Cap. 29: ¡Exijo la verdad!
Abel se aclaró la garganta.
—No lo conozco, pero Majo sí, y parece que muy bien, ella me llamó la otra noche. —Observó a Malú. —¿Recuerdas que salí de la habitación a la terraza?
—Sí, claro se me hizo bastante extraño.
—Era Majo, me pidió hablar de forma confidencial, y luego me suplicó casi llorando que hablara con el presidente, que usará mi amistad con él para pedirle que sacara a Arismendi de la prisión donde lo llevaron de manera injusta, ella confía en ese hombre, y le importa demasi