Amarte es mi condena. Cap. 22: ¡Ese no fue el trato!
Majo lo miró a los ojos, con profunda seriedad.
«Si supieras» pensó.
—Nada, no pasó nada, él es un caballero —musitó—. Espero reciba la condena adecuada, ¿a dónde lo llevaron? —preguntó.
Sebas la miró con atención, no vio un ápice de duda en su mirada, así que le creyó.
—Imagino que, a una unidad de flagrancia, ese es el procedimiento, pero ya no debe importarte, ya la pesadilla con ese hombre finalizó. —Le acarició la mejilla, acercó sus labios a ella, intentó besarla.
Majo giró su ros