Amarte es mi condena. Cap. 15: ¿Me amas?
Brenda caminaba por las calles de la ciudad, sostenía en sus brazos unas bolsas del supermercado, cuando varias camionetas negras y blindadas le cerraron el paso.
—No se asuste, hay alguien que requiere hablar con usted.
—No diré nada sin una orden de un juez —comunicó.
—No la vamos a interrogar, es solo una charla de amigos —dijo aquel hombre.
Brenda miró al caballero en la camioneta, suspiró profundo.
—Está bien —comunicó.
La ayudaron con las bolsas y la subieron a aquella camioneta.
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