Amarte es mi condena. Cap. 14: Yo te sentencio.
Arismendi supo que era ella, también se preparó como si en verdad fuera el juicio más importante de sus vidas, jamás antes una mujer le había interesado como María Joaquina Duque.
Inhaló profundo, se aproximó a la puerta, y abrió. La recorrió de pies a cabeza, ella cubría su cuerpo con una bata de seda negra, una de las que él mandó a comprar para ella, solo en sus locas fantasías la imaginó luciendo ese retal, pero ahora el sueño era verdad.
—Adelante —susurró con su voz ronca y varonil.
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