Sienna
La puerta principal se cerró con un clic detrás de nosotros, y por primera vez en todo el día, el silencio llenó la casa. No había padres correteando, ni ruido de la calle, ni distracciones. Solo Jaxon y yo de pie en la entrada, todavía sonrojados por la emoción del partido de fútbol.
Tiró su mochila al suelo despreocupadamente y me miró con esa sexy sonrisa de chico, la que siempre me revolvía el estómago. Tenía el pelo revuelto por el partido, la camisa medio desabrochada, el sudor aún