Sienna
La noche siguiente transcurrió lenta y tranquila, el tipo de noche que zumbaba suavemente con risas y calidez. Mamá y papá estaban en el sofá, copas de vino en mano, bromeándose el uno al otro con una vieja historia familiar. Yo estaba sentada con las piernas cruzadas a su lado, mientras Jaxon se apoyaba en el reposabrazos, con el teléfono en la mano pero prestando solo la mitad de atención.
Se sentía normal. Cómodo. Como si el viaje, el drama, los momentos de apuro, todo aquello hubiera