Ahora La Mala Soy Yo...
—¡No! Tú no puedes hacer esto—me toma del brazo y me atrae hacia él.
Me quedo en silencio observando sus gestos los cuales son de preocupación.
—Edan suéltame, yo no acepto tus cincuenta millones y tampoco acepto darte ningún derecho sobre mi hija por Dios ¿Por quién me tomas? —me suelto de su agarre en tanto lo veo molesta.
—Ok—levanta sus dos manos—Creo que debemos calmarnos. Está bien no te pediré todos los derechos sobre mi hija por escrito, aunque como padre los tengo ¿O me equivoco?
Su pr