Entro de inmediato a mi recámara. Con mi hija en mis brazos me siento en la cama en donde me pongo a pensar que esto debe ser una coincidencia claro debe ser una coincidencia.
Parpadeo un par de veces y sin notarlo salen un par de lagrimas las cuales caen por mis mejillas.
Dios mío por favor que no sea lo que estoy pensando, mi hija es lo más valioso que tengo y a decir verdad no puedo permitir que ella esté en peligro.
Sin pensarlo abrazo con fuerza a Lucia quien sin darme cuenta se ha dormid