Nadie había cuidado aquella habitación durante todos esos años.
Nadie en toda esa casa había apreciado lo suficiente lo que su madre había dejado como para siquiera pasar un paño sobre los muebles.
Se acercó a la estantería.
Allí había una fila de fotografías antiguas, con los marcos ligeramente inclinados, intactos.
En una de ellas, su madre llevaba una bata blanca de laboratorio y sonreía dulcemente a la cámara.
Una Sofía mucho más pequeña se aferraba a su brazo con una enorme sonrisa desdent