—No será tan sencillo. Mi padre mantiene cerrado con llave el antiguo estudio de mi madre. Siempre que está en casa, jamás me permitiría acercarme a esa habitación.
Lo sabía con absoluta certeza.
Por todo lo que había visto hacer a Alejandro desde la muerte de su madre, no tenía ninguna duda de que preferiría prenderle fuego a esa habitación antes que permitirle entrar con su consentimiento.
Ana permaneció en silencio apenas un segundo antes de que una lenta sonrisa apareciera en su rostro.
—En