Dentro de la habitación de aguas termales privadas, jirones de vapor blanco se enroscaban en el frío aire nocturno, disolviéndose lentamente sobre el agua.
Sofía se hundió un poco más, dejando que el calor le envolviera los hombros. La tensión que había estado conteniendo desde la mañana finalmente comenzó a desvanecerse.
Cerró los ojos y soltó un largo suspiro.
El agotamiento de los últimos días —la visita a la fábrica, ese tenso momento en el pasillo con la mano de Dante en su muñeca, la imag