Capítulo 6 . ¡TÚ NO TIENES NI IDEA!
Cerré con tanta fuerza la puerta que pude resquebrajar la madera. Furibunda como estaba lancé todo a mi paso.
¿Cómo mi mamá podía hacernos esto? ¿En qué estaba pensando? Lancé algunos cuadernos al piso y pisoteé los lápices que cayeron por accidente. Empujé la silla del escritorio y la escuché estrellarse contra la pared. Mis lágrimas remplazaron las ganas de vomitar que había tenido. Lloraba de rabia y de tristeza. Me sentía tan traicionada por mi propia madre que no estaba ni siquiera segura