Capítulo 44. NO TENEMOS UN NOVIAZGO NORMAL
El sol me dio de lleno en el rostro cuando me desperté. Estaba abrazada a Rámses, apoyada en su pecho y con nuestras piernas entrelazadas. Me acurruqué más cerca de él porque nunca era suficiente para mí.
—Bonjour Bombón— susurró contra mi cabello y sonreí dándole un beso en su pecho desnudo.
—Bom día—saludó Gabriel desde su cama improvisada.
Suspiré profundo mientras recordaba que no estábamos solos en la habitación.
Necesitaba ir al baño pero cuando me quise levantar Rámses me apretó contra é