Capítulo 54. Un invasor en su propia casa
—Los recuerdos antiguos solo retrasarán tu recuperación, Ava. Ya he ordenado todo.
Avery se quedó paralizada en el umbral de su habitación.
No podía respirar.
Sus libros. Su almohada larga. La vieja camiseta de Dominic que solía usar, las joyas, y todos los objetos que su exmarido le había regalado… habían desaparecido.
En lugar de la pequeña mesa junto a la ventana, ahora había un jarrón de cristal con lirios blancos. Las flores favoritas de Julian, cuyo aroma le perforaba la nariz, demasiado