Capítulo 47. La fortaleza del tirano
—Abre la puerta, Avery. No me gusta repetir órdenes —dijo Dominic desde el otro lado.
Avery permanecía inmóvil en medio de la habitación en penumbra, con el corazón latiéndole con fuerza mientras sus dedos se aferraban al anillo de plata que había encontrado sobre el tocador. Inspiró hondo y giró la oxidada llave de hierro.
Dominic estaba allí, llenando por completo el marco de la puerta. La camisa de lino blanca abierta en el cuello dejaba ver la tensión en su garganta. Sus ojos grises se clav