Capítulo 42. La verdad de Ava Clarke
—¿Quieres convertir esta casa en una fortaleza o en una prisión para mi hijo, Dominic? —la voz de Avery rompió el silencio del pasillo del apartamento, impregnado de aroma a roble y vainilla.
Sus pasos se detuvieron justo frente a la puerta de la habitación de Leo, su mirada fija en la hilera de nuevos sensores de movimiento instalados en el techo. Dominic permanecía erguido junto a la cama de Leo, que acababa de quedarse dormido; aún sostenía entre sus manos la manta de lana azul de su hijo.
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