Capítulo 15. El invitado no invitado
—No recuerdo haberte invitado aquí. Ahora espero que te vayas antes de que mi comida también se enfríe.
Avery se mantenía erguida en el umbral de la puerta, con los brazos firmemente cruzados sobre el pecho. Su rostro era rígido como una estatua, pero sus ojos eran dos fragmentos de hielo listos para atravesar a cualquiera que se atreviera a acercarse.
Frente a ella, Dominic Moretti estaba de pie con un traje de miles de dólares que resultaba extrañamente fuera de lugar en el pasillo de aquel s