Capítulo 14. La verdad que estremece
Dominic lanzó la caja de madera sobre la mesa. El golpe resonó con fuerza y Avery se tensó al instante.
Avery trató de adivinar qué haría Dominic esta vez; su corazón latía con violencia cuando aquella mirada se clavó en ella.
—¡Siéntate! —ordenó con autoridad absoluta.
Avery no se movió. Sus ojos se desviaron hacia la caja polvorienta: madera vieja… y un aroma a recuerdos que de pronto le punzó la nariz. Papel de lino, Piazza Navona… aquella pequeña tienda de papelería seguramente ya habría ce